Este cuaderno nace de la idea de componer música o transcribirla tratando de crear un nuevo lenguaje visual simbólico que permita expresar y transcribir la emoción, vibración, resonancia y ritmo de la música desde un lugar puramente pictórico. Cada partitura se creó escuchando un álbum distinto y los resultados y técnicas varían en función de la sonoridad de cada música. Hay un agujero que atraviesa todo el cuaderno y enlaza cada hoja y partitura con la siguiente a modo de hilo musical narrativo desde el que asomarse y mirar a escuchar.