La idea de una especie de zoótropos o cronoimágenes eternalistas que tratan de generar la sensación de poder congelar el tiempo mediante una escena detenida cuyas imágenes repetidas y en movimiento, no representan ningún movimiento en absoluto y por tanto tampoco paso del tiempo (pero que paradójicamente (y aún así), se mueven y son, al fin y al cabo, desplazadas por o en el tiempo)
Lo más curioso es que cuando esta especie de zoótropos imaginarios están detenidos, parecen moverse más que si les dieran vueltas para crear movimiento.
El deseo de un cine que no intenta capturar el tiempo y registrar su paso sino detenerlo durante el camino para transformarlo en témpano de hielo o tormenta nevada suspendida en el aire.





