Este proyecto ha sido realizado durante el verano de 2022, 2023 y 2024 en Peñíscola, con el fin de limpiar la mirada y buscar nuevas formas de volver a mirar y dibujar inspirado profundamente por un libro de poemas de John Hegley que encontré allí en la librería La Templanza. Peñíscola es un lugar fascinante pero a su vez es una zona extremadamente explotada por el turismo y los restaurantes y puede transformarse en una cárcel para muchos de los que viven y trabajan en sus calles.
El formato desde el que se crean los dibujos es un soporte que diariamente y a todas horas usan los camareros para tomar las comandas de los clientes de forma extremadamente intensa y sin descanso. Decidí usar ese mismo formato, basado en la rapidez, lo caduco y el delegar la memoria a un papel para tomar otro tipo de comandas: basadas en la observación de pequeños detalles o instantes efímeros, nimiedades que me sugerían e inspiraban, siempre buscando una nueva mirada, como la de los poemas de Hegley. Entrenar la mirada para que todo vuelva a resonar de nuevo estés donde estés. Como dicen en una peli de Jim Jarmusch: “El mundo es perfeco, aprecia los detalles”.
El carácter perecedero de las hojas de este tipo de cuadernos (con el tiempo el color se desvanece) condena a estas imágenes poéticas a desaparecer literalmente, como la comida de los restaurantes (condenada a ser devorada y a tener una muy corta vida) o estos instantes de belleza o carga poética que desaparecen o se pierden si no estás atento. Por suerte, aquí hay algunos instantes-imagen que he podido rescatar y los presento aquí: